Antes que nada mis pedir de parte de Diana y mía nuestras sinceras disculpas por no haber escrito nada más llegar en el blog, pero si seguís leyendo, comprenderéis el porqué.
La semana anterior, la de llegada, no fue fácil, nada fácil para ninguno de los dos. Primero por esa mezcla jodidamente extraña entre euforia y ganas con nostalgia, incertidumbre, y por mi parte, no miedo sino mas bien respeto ante lo que nos íbamos a encontrar. Creo que todos hemos experimentado ese sentimiento de morriña hacia los nuestros y hacia la tierra cuando nos hemos alejado de ellos y sabemos que en una temporada larga no se va a retornar. Creo que todos hemos sentido respeto ante una situación que no sabemos si podremos manejar o que simplemente te tienes que ver improvisando porque no sabes que va a venir.
Con estas dos mezclas inicia nuestro viaje a Oz. Un comienzo con una grata visita a la muy bella y más que recomendable de ver Bérgamo. Una ciudad que mezcla su poso histórico medieval en su casco antiguo de la città alta con la actualidad del siglo XX de la città nuova. Sin duda, un destino que repetiremos en nuestra travesía, ya que gracias a Ryanair y sus horarios, nos obliga a visitarla un día cada vez que regresemos a la patria o aquí a Italia del Sur. Y cosa que me alegro, porque hay muchísimo de ver.
Al día siguiente de camino al Sur, al aeropuerto de Lamezia-Terme como os comenté que había que hacer en otro post. Recogida con un taxista muy enrollado contratado a través de la web suntransfers (y pongo la publicidad porque el servicio y el precio son impecables y os lo recomiendo para vuestros desplazamientos de los aeropuertos) y primer contacto con la mentalidad del sur italiano. Nada que ver con la gente del norte europeizada, más a lo loco como nosotros los españoles y sobretodo más cordial a la hora de hablar.
Llegamos después de una horita en taxi a la universidad y comienza el periplo de las maletas. Si nos seguís vía Facebook/Instagram podréis ver imágenes sobre como es todo esto. En pleno círculo montañoso, rodeado del color verde y de un Sol abrasador cuando le da por salir. Ya nos estamos preparando mentalmente para el invierno, que es justamente lo contrario por lo que nos han comentado, pero creo que será menos duro de lo que nos lo pintan, ya que somos gente del norte.
Como decía periplo maletil al canto: subir cinco maletas de 15/20 kgs por un repecho bastante majo para ir a la recepción residencial. Hasta ahí todo correcto. Recibimiento cordial de la asociación de erasmus de aquí y repartición de las casas. Y justo en ese momento comienza la agonía semanal. Sabíamos de antemano que tal y como estaban puestas las normativas iba a ser imposible estar juntos en la misma habitación. Habíamos insistido bastantes veces que, como mínimo nos colocasen lo más cerca posible ya que compartíamos gastos, lavadoras y como no, asignaturas y horarios en la carrera. Pero no amigo, eso no era tampoco posible.
Tras llevar a Diana a su casa y ver que estaba todo correcto (con kit de mantas y sabanas incluido además de las maletas), en una casa medianamente decente, limpia y con unas italianas que son un amor de personas y que nos apoyan y ayudan en todo momento, me tocó el turno. Y vaya turno...
Antes que nada quiero recordar a mis familiares y gente que nos aprecia que lo que vais a leer a continuación ya ha pasado y no estamos en estas circunstancias. Por suerte del destino ahora estamos en un lugar muchisimo mejor como leeréis mas adelante. Lo digo por mamás, papas, hermanas y primos que leeis esto para que no os asustéis.
Muy cerca de las oficinas centrales de la universidad, de los autobuses que llevan a todos los sitios (cuando les da la gana venir, porque esto son como autobuses de pueblo, estas a una hora y te aparecen media hora mas tarde, nada que ver con mi odiada/querida Tuzsa que por lo menos llega puntual), de la bajada a Quattromiglia (el pueblo/barrio más cercano de por aquí), del puente de la Universidad (la columna vertebral de toda la uni que se tarda como 45 minutos en ir de punta a punta)... pero a 25 minutos de donde estaba Diana, en un lugar sacado de las mejores películas de serie B y con unos inquilinos que aunque buena gente, más guarros que Falete sin ducharse tras hacer spining en una hora.
Nada más desembarcar las maletas del coche italiano (le machine sono qui la estensione del corpo) un grupo de españolas y mi compañero de piso me recibieron. "Mis niñas del sur" entre ellas me acompañaron al "piso" donde debía dormir o intentarlo. Y el malasio y el chino (Lucke era su nombre) también. La "casa" un desastre y entendí después el porque. Ellos llevaban tres años estudiando aquí, la casa había sido tomada por ellos, pero todo lo que tenían de simpáticos (que por cierto hablaban un más que fluido italiano) lo tenían de guarros. Las duchas despostilladas, moho por todos los sitios, el suelo se pegaba literalmente a las zapatillas, bichos por todos los lados, el fogón podía dar de comer a una familia entera de todo lo que tenía pegado y sobretodo, no había seguridad por ningún lado. La puerta de la calle con apenas un empujón se podía abrir y las habitaciones a compartir, no tenían un cerrojo para poder guardar tus cosas. Lo más divertido es cuando los inquilinos asiáticos te dicen que hay gente del exterior que tiene copias de las llaves y entran cuando quieren. Todo genial y maravilloso... Por mi parte un gran tirón de orejas a la universidad y a toda el organigrama que lleva el centro residencial. Cuesta muy muy poco colocar cerraduras de bombín especial, y sobretodo, cuesta muy poco revisar antes de que se vaya la gente los sitios donde han estado y hacer pagar lo que han dejado mal. Es muy triste encontrarse cosas así cuando vas con toda la ilusión y sobretodo, dejas una imagen jodidamente pobre tanto de tu universidad como de tu organización. Pero vamos visto lo visto, creo que a día de hoy pasan absolutamente de todo. Es parte de la cultura del "piano, piano" (despacio, despacio) que se aplica aquí en el sur para ABSOLUTAMENTE TODO. Luego se quejan de que si el sur está estigmatizado. No me extraña haciendo estas...
Durante el resto de semana nos movimos entre hacer papeles burocráticos de rigor (odioso y asqueroso invento del hombre, como te odio por dios), darnos pateadas día si y día también en busca de un piso decente en donde vivir, ya que en el centro residencial se limpiaban las manos de todo y hacían caso omiso de las peticiones de cambio que reclamabamos hacer. Pero bueno si que es verdad que gracias al nivel de italiano que llevo te tratan de otra forma. A los que se expresaban en castellano o en inglés los despachaban más rápido que al resto que sabíamos un poco del idioma. Cosa del carácter que tenemos algunos países, que o nos hablan en nuestro idioma o los miramos con mala cara y los atendemos con desgana. Supongo que con millones de años esto cambiará.
Mientras, furtivamente (aunque luego cada uno hacía lo que le salía porque no había control alguno de quien sale o entra de las habitaciones/residencias) estuve durmiendo en el mismo cuarto de Diana, mientras encontrábamos nuestro lugar para vivir. Tras una semana peleando entre una cosa y otra, encontramos una buhardilla de lo mas mona para los dos, que reservamos de palabra, pero como todo, las palabras muchas veces se las lleva el viento y la casera nos jodió a base de bien, ya que pretendía que esperásemos un mes más hasta que encontrase inquilinos para el piso de abajo de la mansarda, que estos compartían gastos entre ambos (de luz, agua y gas) porque tenían los mismos contadores.
En mis condiciones no podía esperar ni un día más, ya que mi piso asignado era inviable para vivir (creedme, es que ni todo el Ajax del mundo ni todas las ferreterías podían arreglar eso) y el cuarto de Diana estaba expuesto a ocuparse por su inquilina legal. Así que el 27 volvimos a la búsqueda y captura de un nuevo lugar. Con la moral ya bastante baja por toda la dejadez en general que nos rodeaba y sobretodo, por el choque cultural que supone pasar de tener algo medianamente reglado y organizado a un "caos" organizado pero a la medida de unos pocos, por fin encontramos nuestro hueco gracias a una inmobiliaria, que nos vieron tan desesperados, cansados y tristes, que la propia jefa del negocio nos ofreció una casa que tenía propia para alquiler fuera de la inmobiliaria, lugar en el que nos encontramos.
Es un piso parcialmente soterrado, a lo Bolson Cerrado, muy cuco, pequeño y sobretodo rodeado de una paz bestial, ya que se encuentra arriba de la sierra de la universidad, en el pueblo de Arcavacata di Rende, que está a menos de diez minutos andando hasta ella. Completamente equipado en una zona residencial nueva rodeados por familias con niños y estudiantes italianos, y con unas vistas como habréis visto bastante decentes. La única pega es la rampa de casi 30º de inclinación para entrar al complejo que debemos subir y bajar todos los días, pero que es un mero ejercicio de un par de minutos que además de hacernos mover la sangre, aporta un extra de cierta seguridad. Solo espero que las nieves no dificulten mucho la tarea de escalarla. Por lo demás todo perfecto, es justo lo que necesitábamos y cumple su función. Hemos tenido que invertir un poco en el ajuar de la casa (sabanas, cacerolas y todo eso) pero con ello podemos decir que es más nuestro así.
Con respecto a la universidad y a la vida en general de la zona, en todo se aplica lo que ya he comentado del "piano, piano". Las cosas burocráticas tardan como cuatro días en solucionarse, el transporte urbano y el privado fluctúan como un banco de sardinas en el mar pero sin orden alguno (aqui no existen semáforos apenas), y las gentes en general son apacibles, cercanas pero muy tranquilas en hacer todo. En parte también estaba agobiado por eso, porque soy una persona que me gusta tener un cierto orden de las cosas y si debo hacer algo lo hago cuando lo necesito al momento, además de sumarle el echo de que soy bastante puntual y calculo mucho los tiempos, pero aquí es justamente lo contrario. Sin horarios mas que para las clases y de apertura y cierre de comercios, y has de esperar por absolutamente todo.
Estos días que he estado más relajado me he dado cuenta que con esta ya son dos veces que la vida me dice que las cosas me las tome con más calma y disfrutar del momento. Que las cosas no se van hacer porque mi voluntad quiera y que por mucho que me ofusque, todo se soluciona cuando quiere el destino o que se yo como se llame. La primera vez de esto fue como sabéis en mi revelador Camino de Santiago. Creo que en parte es un giro de perspectiva que debo de realizar para estar más en paz conmigo y sobretodo ver las cosas desde otro punto de vista más sosegado y "sabio" de alguna forma.
Del resto de cosas no se que más puedo contar, llevo casi una hora escribiendo y poco a poco los pensamientos se van entrecruzándose más y más. Mi sensación en general de todo esto, una vez ya calmado en mi micro zona de seguridad italiana, es que mola bastante la experiencia. La gente española nos hemos estado apoyando para estos primeros momentos y ya hemos tomado amistades con algunos italianos autóctonos de aquí que son como he dicho gente que merece la pena tener a tu lado.
Vivir como soltero con tu pareja es genial. Te apoyas mutuamente en los momentos jodidos, pero también te diviertes y vives experiencias que de otra forma sería completamente distinto. Poco a poco voy aprendiendo más cosas de "maruja de la casa" y en cuestiones culinarias de momento no he matado a Diana.
Con respecto a la zona es chulisima. Nos recuerda mucho a la zona de Benasque y del Pirineo, pero saber que tenemos la playa a solo 30 minutos en tren es una pasada. La universidad, quitando sus problemas residenciales, es abrumadora. En mi vida había visto unas equipaciones iguales. Si es verdad que cuando vas entre pasillos notas que ya tiene sus añitos (es de los años 70 aproximadamente) y que hay cosas que mejorar o renovar. Pero creedme, mantener esto como el primer día es una obra herculana o practicamente imposible. Recuerdo que somos 35000 estudiantes para todas las carreras mas toda la gente del exterior que fluctúa por aquí. Como digo abrumador.
En cuanto a las clases, de momento ningún problema. Esta semana ha sido ya para centrarnos, cosas que me hubiera gustado hacer la anterior, pero no puedo ser por los motivos que os dije. Las clases en italiano al principio suenan y tienes una sensación extraña pero conforme vas pillando rodaje la cosa cambia. Son un poco diferentes a lo que estamos acostumbrados en Zaragoza (en cuanto a materia y forma de ver las clases), pero básicamente se reduce a tomar apuntes, estudiar y defender el exámen. A ver como es eso de hablar un exámen que tiene pinta de ser raro al principio.
Sobre fiestas, salidas y demás genial. Hicimos una fiesta de llegada con Erasmus de todas partes de Europa, hemos ido a visitar un poco de Cosenza ya que la città vecchia por cuestiones de lluvias hoy no hemos podido ir, y el otro día nos llevaron al festival del vino en Donnici, un pueblecito medieval de montaña muy mono y acogedor que todos los años hacen esto para dar a conocer sus productos vinícolas (también tenéis fotos por Facebook). Tenemos pensado ir a Paola, el pueblo que está a media hora con mar, y en noviembre visitaremos Napoles, por cuestiones burocráticas también y hacer algo de turismo.
Hoy puedo decir que ya me siento mucho más a gusto aquí. Los comienzos duros siempre reportan después una calma y un estar diferente en el sitio donde estás. Jamás en mi vida hubiera dado ni un duro por la frase "Se llora cuando vas a la Calabria y también cuando te vas de ella". Y que razón tiene. Creo que esta vivencia lo vale y con creces, por muy duro que sea el inicio siempre hay algo que te hace pensar y decirte "tira para adelante, que lo que viene después es algo único en la vida". Ya han sido varias veces en la vida que me lo han demostrado... Y este camino a Oz tiene pinta de corroborarlo una vez más.
Espero ya con esta estabilidad y calma poder ir actualizando con más frecuencia este periplo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario