Siempre empiezo diciendo lo mismo. Que si pasa el tiempo volando, que si no nos damos cuenta de ello, bla bla bla. Pero es asi señor@s. Ya llevamos dos meses fuera de casa, viviendo toda esta experiencia y en apenas otro mes volvemos como el turrón a casa para estar con los nuestros.
Este mes ha sido el mejor por el momento. Desde la visita de los petardos de Manu y Katia (desde dos paises distintos), pasando por el comienzo de la rutina diaria de estudio/trabajos/estresdelaspelotas, hasta el sentirnos como en familia rodeados de gente que apenas conocemos (esto pasó ayer).
Primero de todo esto, hicimos dos escapadas: una a Paola, un pueblecito que está a unos 20 minutos en tren de donde vivimos y que tiene playa, y otro a la gran y caótica Nápoles. Del primero podemos decir que es un pueblo acogedor, que está en auge en verano con las visitas turisticas por su grandiosa Lungomare (la playa de más de 15 kms si no recuerdo mal) y que cuando venga el buen tiempo, fin de semana si y fin de semana también visitaremos, porque te da otro aire a la vida, te cambia y se te despeja siempre la cabeza al ver el mar, y es un lujo tenerlo tan cerca para poder disfrutarlo. Así que iremos cuando venga el buen tiempo, que ahora (mejor dicho desde que Manu vino de Londres porque se trajo el tiempo de allí) no hace más que llover y empieza hacer frío, iremos "a fare una passeggiata sul mare".
De la segunda, buf, no se ni por donde empezar. Pero creo que el sentimiento común de todo el mundo que la ha visto es "Es una pasada, pero has de ir a verla por tus propios ojos". Tal cual. Abrumadora allá donde mires. No en el sentido de ver Roma, Londres, París o así. No. Esto es Nápoles, es el puro sentido de la Italia del Sur (junto con Sicilia claro está). Es la definición de caos en muchos de sus aspectos. Pero a su vez es la definición de "ciudad romántica" (en el sentido no amoroso de la palabra) por excelencia. Dicen que es insegura, que el tráfico es la muerte (y lo es), y que los napolitanos son un asterisco a parte para los italianos. Todo esto se cumple a rajatabla. Pero a su vez enamora por todos sus sitios. Desde comer una "vera pizza napoletana", andar por la calle de los presepes, ver sus CASTILLOS ARAGONESES, o simplemente jugar al "Frogger" al cruzar la calle esquivando motos, encandila y te atrapa. Pocas son las palabras para describir todo lo que sentí allí, pero mas o menos esto es un resumen de todas ellas.
Estuvimos además un par de noches hospedados en un maravilloso "Bed and Breakfast" (cama y desayuno vamos) de una calidad más que excelente por un precio de risa (gracias lonelly planet por tus guías), y muy cerquita de todo el meollo del centro de la ciudad. A su vez aprovechamos para darnos de alta oficialmente como residentes en Italia en el consulado español, que por cierto, era de chiste. Un apartamento minúsculo que se asemejaba más a un estanco que a otra cosa llevado por italianos. Nos sorprendió porque pensábamos que estas cosas oficiales de los distintos estados estaban reguladas por gente del propio país de origen, pero no fue así. Pero bueno quitando la burocracia y esas mandangas la visita a Nápoles ya os digo que fue redonda. Por cierto, el Vesuvio es jodidamente inmenso, pero da miedo pensar la explosión que tuvo que tener para sepultar los pueblos de Ercolano (que la visitaremos en dos semanas con unas prácticas) y Pompei, que están a bastante distancia de él.
Después de esto a la semana siguiente vinieron los petardos. Nos lo pasamos de pm. Incluso a la llegada de Manu asistimos a una "laurea" o licenciatura de la antigua compañera de piso de Diana. Es radicalmente diferente a nosotros porque exponen el trabajo frente a un tribunal de 15 personas con doscientas o mas detrás armando ruido y dando ánimos a sus respectivos familiares. No obstante, nos lo pasamos genial y nos sentimos muy arropados por ellos. Desde aquí, aunque no me entienda y ya lo sepan, les doy las gracias a Simona y Giuseppe por la invitación y por todos los gestos que han tenido con nosotros. Son para enmarcar. El día posterior, y tras asaltar y hacer acopio de provisiones en el Carrefour, nos dirigimos a Tropea y Pizzo. El primero un precioso lugar de playa, bastante famoso por cierto, donde vinos el mar caribeño del sur de Italia. Una maravilla. Lastima que el día fue un poco lluvioso pero aun así estos tres locos (yo hacía fotos) se metieron hasta la rodilla con el mar picado. ¡Vaya risas! En Pizzo, ya de noche, visitamos el pueblecito y, aunque es el lugar de nacimiento del famoso Tartufo italiano, nos tomamos un chocolate después de la remojada. Quiero agradecer a los dos amigos trotamundos su visita, se agradece tener gente de la familia cerca en los primeros compases de adaptación. Y no es lo mismo desfasar con conocidos que con gente que estas conociendo jajaja
Y ayer fue uno de esos días para recordar en la estancia Erasmus a pesar de su sencillez. Muchas veces rodeamos las cosas de bombo y platillo, y donde verdaderamente está la esencia de lo bueno es en los pequeños gestos y en las cosas más simples. Tampoco es que fuera un día especial, premeditado al 100% y buscado hasta la saciedad. Pero hay vivencias que te llenan el corazón con apenas nada, y además te recuerdan otros momentos que has vivido y te hace recordar "enseñanzas de la vida" que quizás no las olvidaste, pero si las guardaste en el cajón. Y esto es lo que me pasó ayer, que una gota de agua en el desierto me hizo feliz. Comenzamos el sábado como siempre, de camino a unas prácticas. Como era el último dia de estas hasta la prueba final y habíamos recibido ya las provisiones "made in España", decidimos hacer una sencilla tapa española compuesta de jamón, pan, tomate y aceite, para nuestros compañeros italianos. Sin saberlo, una de nuestras compañeras (Maria Assunta) nos había preparado dulces típicos calabreses de navidad por el mismo motivo. Lo curioso es que quitando de que nos conocemos de clase, apenas sabemos nada los unos de los otros, pero en estos gestos desinteresados te llenan (como los que nos hacen Simona y Giuseppe). Similar a como cuando estas jodido andando 50 kms, ya casi de noche y sin cama por el Camino de Santiago (si, se que soy un brasas con el tema del camino, pero cada día aquí me hace recordar lo que allí viví, y, después de todo, fijo que cada uno de vosotros tenéis vuestra propia experiencia vital ¿verdad?).
El caso es que el día, no contento con ello, nos tenía reservado otro de esos momentos sencillos pero que molan. Terminamos por la tarde/noche cenando en casa de nuestra compañera Clara, que está pasando un mal momento ya que se ha fracturado aquí la pierna, con sus compañeras italianas de piso, pero con una invitación totalmente a la marcha y sin poder nosotros aportar nada para su desarrollo mas que nuestra compañía. El hecho está que repartieron su propia y reducida comida con todos nosotros. No se, me podéis llamarme exagerado, sensiblón o lo que queráis, pero son gestos que aprecio y que en cierta forma me siento en deuda con esas personas. Te dan todo a cambio de nada y desinteresadamente. Te hacen sentir como uno más de la familia y te hacen ver que aunque pierdas la fe en que existan aun gente de verdad y buena, siempre hay alguien que está para sorprenderte y recordártelo. La verdad es que ayer, aunque mi familia y mi casa real está a 3000 kms mas o menos, me sentí verdaderamente por primera vez en estos dos meses como en casa. Rodeado de gente que aunque desconocida y en otro idioma, es como si la conociese de toda la vida. Fue bastante chulo la verdad, y solo espero que cosas como estas se repitan alguna vez más.
Ya apenas queda nada y un suspiro para volver temporalmente a casa, al calor del hogar y a rondar por las calles de la ciudad que me vio nacer. Pero sé que aunque tenga que volver aquí después de esos 20 días en España, aquí me espera otro hogar. Si, es temporal también, pero si no pensamos en esto es como si no hubiese distancias en absoluto. Como si esta segunda casa estuviese en otro barrio de mi propia ciudad. Es chulo saber que tener la sensación de casa puede estar en cualquier parte donde eches unas pocas raíces. Hasta ahora jamás me había pasado en la vida. Y como ya he dicho, la sensación es muy muy agradable aunque no estén los tuyos para darte un abrazo.
Dentro de nada retornamos a Zaragoza, pero antes espero escribir alguna entrada más. Ci sentiamo un'altra volta!
Hago propias las palabras del que escribe... Calabria no es sólo mafia y playa...calabria se ve en los pequeños gestos de la gente de aquí;
ResponderEliminarHago propias las palabras del que escribe... Calabria no es sólo mafia y playa...calabria se ve en los pequeños gestos de la gente de aquí;
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