jueves, 22 de agosto de 2013

Información útil para el visitante / familiar

A estas alturas de la película, creo que son pocos los que no sabéis a ciencia cierta donde carajo nos marchamos en un mes. Más o menos os hemos indicado que está a medio camino entre Nápoles y Sicilia, en el empeine de la bota italiana. Si, donde la "nghandreta" (o mafia calabresa) hace de las suyas. Si, en el sur, en una zona más bien humilde y con sus peligros, pero también con sus particularidades como sus espectaculares playas (se considera como el "Caribe del Mediterraneo"). Pero para que todo quede claro clarísimo, aquí un repaso rápido de la información básica que debéis saber.

Transporte

Quizás desde España sea un poco peliagudo llegar hasta la Calabria (la región a la que vamos). Si bien hay vuelo directo con Raynair desde Girona hasta Lamezia Terme (es el aeropuerto más cercano de Cosenza y de allí un bus directo a la ciudad), la mayoría de las combinaciones son bien desde una capital española a Roma (os recomiendo efusivamente la compañía Alitalia) y después bajar en un intenso y tradicional viaje de unas siete horas en tren hasta el sur, o coger un vuelo a Lamezia. 

Si elegís la opción del tren, desde Roma Termini (nombre de su estación principal) avisados quedáis que tenéis que pillar uno con destino a Paola (normalmente el tipo de tren es un "Frecciabianca", "Frecciarossa" o "Frecciargento") y desde allí hacer un cambio de tren de Paola a Cosenza (tren de tipo "Regionale") y después otro de la estación Cosenza a Cosenza Centro (tren de tipo "urbano").

La opción para maños y mañas más cómoda, es volar desde Zaragoza hasta Bergamo, disfrutar un dia o dos de ella y Milán (que está a media hora) y después volar de allí a Lamezia Terme.

Para más información de vuelos y trenes aquí tenéis las webs.


La región



Copio la intro de Wikipedia:

Calabria (en calabrésCalàbbria; en grecocalabrésCalavría; en griegoΚαλαβρíα; en albanésKalabria; es la antigua Brucia romana), es unaregión del sur de Italia. Calabria constituye la punta de la península italiana; limita al norte con la región de Basilicata, al oeste con el mar Tirreno, al noreste con el golfo de Tarento (Taranto), al este con el mar Jónico y al sur con el estrecho de Mesina que la separa de la isla de Sicilia. Desde 1970 la capital de Calabria es Catanzaro y la sede del consejo regional es Reggio, que también es la ciudad más grande de Calabria.
Como podéis ver, más abajo de Italia no podemos estar, pero también es una de las zonas más ricas arqueologicamente hablando y la que para mí (espero) sea la experiencia más "puramente italiana" de todas las que he tenido, ya que el norte está más europeizado, y hablando en familia, son un poco más estirados.


A su vez, la región es una mezcla de diferentes ambientes debido a su situación geográfica. Estaremos rodeados de montaña, ya que están los Apeninos Calabreses, y en apenas unos kilómetros (unos 20 si no recuerdo mal) podemos ver las cristalinas aguas del mar. Pasaremos bastante frío en invierno (normalmente nieva bastante) y calor verano. Si miráis algunas fotillos por Internet, la zona recuerda bastante a nuestro querido norte aragonés pero con mar en apenas unos pasos.

Históricamente la zona ha ido cambiando de manos por diferentes pueblos, destacando ser una de las regiones más importantes de la Magna Grecia en los siglos VI y V a.C. (y considerada hoy como la Grecia de Italia) pasando por los incombustibles romanos, y siendo posteriormente una de los principales territorios y vía de comunicación en el Reino de las Dos Sicilias. Tanto es así, que incluso el calabrés, que tiene diversos orígenes etimológicos, comparte ciertos rasgos con el aragonés tradicional, e incluso, podemos ver palabras acabadas en "ico" como hacemos aquí actualmente.

Pero ¿y que se puede visitar por la zona?

Resumiendo muchísimo, ya que es una zona altamente cultural y en parte aun desconocidas podéis ver:

Cosenza: La ciudad que más a mano cae de nuestra universidad (apenas veinte minutos en bus desde la Unical). Es la sede de la Accademia Cosentina, conocida por sus instituciones culturales, el bello barrio antiguo, su catedral románica y un castillo Hohenstaufen. Su población es de unos 70000 habitantes, justo el doble que la propia universidad con 35000 estudiantes. Es una ciudad muy humilde que vive gracias a la producción agrícola, la industria de nuevas tecnologías que están emergiendo y de la vida del campus en definitiva.

Reggio Calabria: La zona con más región modernista, que destaca a su vez por sus increíbles playas, por su increíble castillo aragonés y su museo dedicado a la Magna Grecia (en donde se encuentran los Bronces de Riace, una de las vitales obras de la Antigua Grecia).


Scilla y Tropea: Una destaca por su Castillo Violeta y la otra por su imponente santuario de Santa Maria dell'Isola.



Pizzo, Squillace y Paula: La primera famosa por su helado tartufo y ser el lugar que cobija el castillo aragonés donde falleció Joaquín Murat. La segunda es uno de los lugares de veraneo de moda en la actualidad y la tercera es el lugar de nacimiento de San Francisco de Paula, patrón de todos los marineros de Italia y de la Calabria.



Catanzaro y Soverato: La primera destaca por su increible biodiversidad y parques arqueológicos, ya que concentra en sus colinas gran parte de los templos romanos y griegos de la zona. La segunda es el destino para los que quieran vivir la vida nocturna y festivalera del sur.

Nápoles: Creo que no hace falta presentación sobre ella. A dos horas y media en tren, Nápoles es más o menos la representación de la imagen internacional que tenemos todos de los italianos. Una ciudad peligrosa, si, pero riquísima culturalmente, típica entre las típicas y repleta de vida y caos. Sus pizzas napolitanas son las que absolutamente todos comemos alrededor del globo (quitando las aberraciones de Telepizza y derivados) y destaca por su magnífico Castel Nuovo, su Catedral, su Iglesia de San Domenico Maggiore, entre otras, y por su imponente vista del Vesubio. Es una de las que más ganas tengo de visitar (además de necesario, ya que aquí se encuentra el consulado español en el sur de Italia), y también de acercarme a los complejos de Herculano y Pompeya.



Sicilia: Toda la isla entera es un compendio de tradiciones, formas de vida y expresiones de lo que tiene que ser un italiano en esta vida. Tanto es así que es una zona autónoma del resto de Italia en muchos aspectos. No puedo quedarme con una sola zona de ella, pero Palermo es una de las ciudades que más quiero visitar de ella por su catedral (combina hasta cinco estilos arquitectónicos diferentes entre sus muros). No os dejéis engañar por la imagen humilde siciliana, ya que sus playas son unas de las más caras de todo el Mediterráneo. 




Y muchas otras más que me dejo en el tintero que iremos descubriendo poco a poco, y que aquí plasmaremos.

La universidad



Si habéis visto alguna película de Paco Martinez Soria, creo que os podréis hacer una idea de como nos vamos a sentir al llegar a la Università della Calabria (Unical a partir de ahora). Ya hemos comentado que son nada menos que 35000 estudiantes de más de veinte países diferentes. La universidad tiene una dimensión real similar a nuestro querido pueblo de la Almunia de Doña Godina, distribuida por una inmensa columna vertebral que distribuye los departamentos y aulas a ambos lados. Está situada a medio camino entre la ciudad de Rende y Cosenza en la colina de Arcavacata, así que haremos ejercicio seguro.

En cuanto a las residencias están repartidas en cuatro núcleos diferentes, formados por casas aterrazadas con habitaciones dobles a compartir y zonas en común como la sala de estar y las cocinas. También disponemos de diversos servicios como comedor a 3,35 cada comida (de dos platos, con postre y bebida), cuatro bancos, dos supermercados, cine propio de la universidad y cuatro anfiteatros diferentes. Resumiendo, todo lo que un campus necesita, al más puro estilo americano.



Para llegar hasta la universidad hay servicio de autobús desde Cosenza, pero para nosotros los estudiantes, el día de llegada nos vienen a recoger para luego acomodarnos. También existe una especie de hotel para visitantes esporádicos, que cuando sepamos al información de precios y servicios, os lo comunicaremos para los que queráis venir.

Nuestra idea es probar primero en la residencia a ver que tal se está y si el ambiente no nos motiva, buscar un piso compartido o similar para vivir. Todos estos detalles y cuando sepamos definitivamente donde vamos a ubicarnos los colocaremos por aquí o bien os lo diremos en persona, no os preocupéis.

¿Algo más?

Bueno pienso que lo esencial ya lo tenéis bien claro y escrito. Así que si necesitáis alguna información adicional, podéis comentárnoslo en nuestro respectivos correos electrónicos, Facebooks, Twitters, Whatsapps, Lines, SMS, llamadas o señales de humo... Estamos localizados 24 horas al día, como una buena agencia de viajes.

Esperamos que os sea de ayuda para todos vosotros, vengáis o no a la región.

martes, 6 de agosto de 2013

El león, el hombre de hojalata y el espantapájaros

Estos último meses se han caracterizado por el habitual estrés pre y post exámenes añadiéndole el extra de pepperoni sobre el jaleo universal de la burocracia inmensa para los papeles internacionales. Cuando la naturaleza es una clara expresión de la simplicidad y las formas sencillas (tal y como las plasmaban las visiones de los artistas modernistas), el ser humano se empeña una y otra vez a crear enredos y laberintos sobre su propia existencia. La burocracia es un perfecto ejemplo de ello. No obstante, una vez pasado el trago mecánico y frío del papeleo, la mente se relaja para pensar y ver otro tipo de cosas más importantes.

Varias metas me he impuesto para realizar en este tiempo de aproximadamente un año. Proyectos de diseño, investigación por otra parte, y como no, cosas personales que tenía que acabar de realizar y que por A o por B siempre dejamos aparte para hacer otro tipo de cosas ociosas que quizás no aporten nada importante. Una de todas estas metas ha sido el comenzar a cuidar un poco más mi cuerpo, mirar más por este cascarón que porta mi cabeza ya que en definitiva, es el que tengo que conservar hasta esas últimas palabras.

En mis caminatas y ejercicios varios la mente se despierta para pensar de todo un poco y nada en concreto. Una experiencia que ya había vivido en ese año 2007 como comenté en el primer post. Os recomiendo encarecidamente que probéis algún día salir un largo rato ausente de mp3s, moviles, etc y que solamente andéis, fijéis la vista en un punto y escuchéis simplemente vuestro cuerpo. Algo así a lo que hacen los monjes de la secta Zen cada día. La cabeza os empezará a bombardear con pensamientos y al final de todo, os aseguro que sacaréis conclusiones y os libraréis de dudas. Una cierta forma de paz interior.

En estas travesías me ha dado por mirar atrás, hacer un repaso de mí mismo, de las cosas que en parte dejaré atrás tras mi marcha y de toda la gente que leéis esto y la que por una u otra razón ya no forma parte de mi vida. Sumémosle además que otro de mis proyectos es restaurar las fotos familiares y de años atrás, con lo que la memoria se despierta aun más, dando un resultado abrumador y la mezlca extraña entre melancolía y ganas de empezar todo.

Melancolía porque hay momentos que forman parte de mi recuerdo, que extraño el no poder vivirlos de nuevo (hay tantisimos que podría hacer una lista y no acabaría) y en otros casos me gustaría que se hubieran desarrollado con otro matiz más feliz. Melancolía porque aunque no me voy a Kuala Lumpur, aquí dejaré ciertas personas durante un largo tiempo que forman parte de mi día a día y que necesito a mi alrededor para establecer esa "zona de seguridad" que todos tenemos. Melancolía porque en parte el no saber que va ha suceder da miedo y salir por primera vez de esa zona de confort por un largo tiempo asusta, pero nos enfrentaremos a ella con todo de nuestra parte.

En cierta manera no me hago aún al 100% la idea de que en apenas un mes y medio marcho para la tierra que una vez fue de la Corona de Aragón, aun a pesar de que ya tenemos más que reservados y mirados los billetes de ida. Supongo que me haré a la idea cuando me vaya despidiendo de forma definitiva a mi familia y sobretodo cuando vea a mi madre llorar cuando coja las maletas (Mamá sabes que no lo vamos a poder evitar). Mientras, tengo una sensación perpetua de que como que esto no va conmigo y que en septiembre parto para un destino como si de unas vacaciones quincenales se tratasen, pero no es así.

Por otra parte, y no se si es recursivo de mi naturaleza, tengo ganas inmensas de vivir la experiencia, de ver, conocer y descubrir nuevas metas y sobretodo, de lograr de nuevo superarme a mi mismo, de reinterpretarme una vez mas, ya que en definitiva y por lo que voy viendo en estos 28 años de vida que tengo, la vida se basa una y otra vez en superar barreras y sobrevivir a lo que te va imponiendo el destino. Tengo ganas de vivir la experiencia de la Italia de verdad (no la turística de manual), de que se me quemen las camisetas al plancharlas, de cocinar algo y que sepa a rayos, de entablar amistades en otros idiomas y que me entiendan, de vivir una experiencia cercana a lo que esperemos sea nuestra vida cotidiana con la persona que quiero, de finalizar la carrera que comencé y de plasmar los conocimientos que he adquirido en todo este tiempo en una investigación (y sí, está relacionada con mi pasión sobre los videojuegos). En definitiva de casi comenzar una nueva vida, pero no olvidando jamás quien soy y que tengo a 2500 km.

El inicio se acerca a cada paso de esos nueve km diarios que ahora hago. Solo espero estar a la altura de las circunstancias y dar todo cuanto este en mi mano para seguir andando más allá en este camino de baldosas amarillas.