Soy un desastre, lo admito. Aun no he encontrado la forma de poder escribir de forma regular en un blog que se supone tenía que ser más o menos constante. Pero bueno, cuando escribo es porque al final, me han sucedido tantísimas cosas que tengo que sacarlas de dentro y plasmarlas en párrafos, aun cuando han pasado dos meses desde la última vez que escribí seriamente aquí.
El título que describe este post como podéis ver tiene que ver con todo lo que hemos realizado en estos dos meses, que prácticamente ha sido viajar y comenzar las clases, ya que estos dos meses aquí en la Calabria son un poco extraños para los estudiantes, ya que apenas acabas los exámenes, comienzan diversas fiestas patronales y la Semana Santa, con lo cual te permite viajar cómodamente sin tener el remordimiento de que te estás perdiendo las lecciones. Como resumir dos meses en un post es difícil he decidido dividir la entrada en dos y os advierto que este será a mi parecer un poco más largo de lo normal por todo lo que tengo que describir en estas líneas. Así que os aconsejo ir al baño, pillar un café o una bebida y algo de comer, y continuar leyendo esto, porque va para largo señor@s.
Comenzando por el inicio y tras la canción "Happy" que os puse como liberación del estrés post-exámenes, apenas unos días después de todo el embrollo (una vez más) burocrático, nos organizamos una escapadita ha Venezia, justamente una semana antes de que los "petardos" de nuestros amigos escoceses-aragoneses llegasen a tierras calabresas tras su particular Odisea en coche desde Roma por la pérdida de uno de sus vuelos. Si es que no se les puede dejar solos.
Venezia, en la región del veneto, al norte de Italia, tiene conexión directa con esta región, con lo que el viaje fue practicamente coser y cantar. La ciudad es una de las más visitadas turisticamente del mundo, gracias a su encanto y su particular estilo de vida entre lagos y canales, algo que atrae desde el principio y que fascina a partes iguales. Se nota que gracias a ello que las cosas están organizadas de otro modo y mejor, así como la conservación de todo lo que allí permanece a través de los siglos, casi todo enfocado para el turista deseoso de observar, ver y retener en su memoria y retinas. Un espectáculo romántico que hay que ver una vez en la vida, ya que por esta complejidad de estar sobre una laguna y construida sobre la misma, como bien sabréis, dentro de unos años puede ser que desaparezca por la subida del mar.
Pero como todo tiene un gran pero según mi punto de vista, y es que se entiende la majestuosidad y el fausto de la ciudad construida hace siglos gracias a los intercambios culturales con el imperio bizantino y todo su poder monetario, pero esta importancia que una vez tuvo como un centro del mundo y de intercambio económico, en la actualidad se le ha desprovisto de un carácter de vida propio como el que podemos encontrar en Roma, Napoles, Palermo u otras ciudades italianas que tienen un gusto y una sinergia de vida especial de sus propios habitantes, que aquí a mi parecer se ha perdido a favor de toda la actividad económica que mueve el turisteo que la rodea. Ha perdido esa sabia de la vida propia del veneziano, esa actividad diaria tradicional y ese aroma de las personas venezianas, y se ha convertido en un gran parque de atracciones donde el falso dios dinero campa a sus anchas y en donde cuanto más tienes, más puedes disfrutar de todo lo que te ofrece la ciudad. Una lástima según mi punto de vista, porque la ciudad es todo un espectáculo allá donde mires, sea la hora que sea.
No obstante, si te apañas bien, la ciudad es completamente viable para presupuestos ajustados, y se puede disfrutar igualmente con menos, como es nuestro caso. Creo que para mí que soy un amateur de la fotografía y un amante del arte, es uno de los sitios donde hacer fotos es una gran delicia, donde el atardecer tiene una un aire especial romantico y que te da sensación de que un tiempo atrás fue mejor, y donde pasear por la noche, a pesar de sus callejuelas entre canales, sus puentes interminables y su incansable marea de turistas, es todo un placer y algo que recordar siempre. Como aquella vez que nos perdimos Diana y yo entre sus calles cercanas al puente de Rialto, algo para el recuerdo por lo divertido y por el descubrimiento de sitios que si no te sales del circuito turístico jamás ves.
De Venezia me llevo eso, sus paseos al atardecer y por la noche, su cara artística para hacer fotografías y sus monumentos increíbles a visitar. La Basílica de San Marcos es uno de esos lugares que después de verla piensas "ahora creo que puedo morir en paz", tanto por su majestuosidad como por la belleza de sus mosaicos que te impactan en tus ojos y casi te hace caer de culo en el suelo. Simplemente es indescriptible, y por muchas fotos que pude realizar, jamás podré llegar a describir todo lo que allí se puede ver. No me puedo ni imaginar como una persona de la época bizantina se debía de sentir al ver semejante obra de arte por primera vez. Seguro que hasta un musulmán se convertía a la religión católica ante tal espectáculo del hombre. Si podéis, aunque solo sea para ver San Marcos, debéis de hacerlo una vez en vuestras vidas. Creo que en mi vida me he sentido tan pequeño y tan maravillado a la vez.
Otros monumentos inolvidables para mí fueron la Iglesia de San Zacarias con sus frescos en todas las naves del monumento, increíbles, además de que nos hicieron el favor de encendernos las luces para poder fotografiarlos como bien pudiéramos casi al cerrar la iglesia. La Iglesia de Santa Maria della Salute, donde el virtuosismo barroco se hace nombre y que realmente te maravilla al llegar tras los canales, la Iglesia de Santa Maria dei Miracoli situada justo al lado de un canal, y para mi la definición de obra renacentista de todos los monumentos que he visitado, la más perfecta a mi parecer y algo digno de ir de propio para verlo, el monumento a Canova en la Iglesia de Santa Maria dei Frari, un monumento de estilo clasico del XIX, que aunque lo estudies no te puedes hacer la idea de como es hasta que lo ves, donde las esculturas cobran vida y donde la representación del león de San Marcos parece que de verdad esté respirando. Sin palabras. Podría estar citando tantos y tantos lugares preciosos en Venezia, no tiene fin como mi preciada Roma, y como ya os he comentado tiene ese "si pero no, me falta algo" que debéis de ver por vosotros mismos. Ofrece muchísimas experiencias (no tiene precio ver cantar a los gondoleros, ver como manejan sus góndolas o tomar un helado mientras ves caer el sol con todo el trafico de embarcaciones) y cosas por ver, y cada uno sacará un juicio cuando la vea y sobretodo la sienta. Aun así estoy seguro que os encantará tanto o más como a mí me ha encantado. Una ciudad que, según mi punto de vista le falta su impulso vital de sus gentes, pero que como lugar para ver es algo que no se puede dejar escapar.
Continuando en el mes de marzo y como ensayo a lo que hemos comido en estos días atrás, preparamos a la vuelta una cena italo-española la mar de suculenta pero tan bien la mar de abundante. Cosas de no coordinarse bien o de que las gentes del sur de Italia preparan comida como si no hubiese un mañana, algo dentro de su genética y su carácter. Comida calabresa y española a partes iguales en una velada magnífica con nuestras compañeras de clase, que están un poco como una cabra pero que son lo mejor que hemos conocido en esta experiencia en el extranjero. Vi voglio bene ragazze!
Tras unos días de calma con los inicios clásicos de clases de segundo semestre (profesores que te medio dan clases, otros que no aparecen, otros que se pegan tres dias introduciendo, etc, etc...) llegó el frente aragoescocés. Rubén y Belén con su flow desde Zaragoza, e Ibon y Maria con ansias de sol desde Edimburgo, se encontraron en Londres y bajaron hasta aquí, no sin antes su periplo por tierras italianas desde Roma hasta Cosenza. Pero bueno lo que importa es que llegaron bien y que nos lo pasamos genial en toda su estancia. Aprovechando la tesitura del coche, conocimos un poco más en profundidad la región calabresa. En concreto visitamos pueblecitos de pescadores muy característicos que tienen un encanto especial y que nos sirvió para dar envidia a más de uno. No hay nada más chulo que estar tomando algo en una terraza dentro de la playa de Scilla, que está muy cerca del estrecho de Mesina, viendo el pueblo entre la montaña y en el horizonte tras el mar el inicio de Sicilia, como si fuese un aperitivo de lo que hemos visto estos días atrás en la Semana Santa siciliana. Todo un lujo.
Con ellos también visitamos Paola para ver su especial puesta de sol de color anaranjada; Bagnara Calabra, que está considerada una de las 100 mejores playas del mundo y que es digna de ver, preciosa, asemejándose casi a los colores de las playas del Caribe; Cirella con su encanto especial de su teatro derruido y su capilla en la cual emulamos una boda xD; y por supuesto Cosenza, para que viesen como es más o menos la vida de una ciudad en el sur de Italia. Pero de todo esto me quedo con las experiencias, las risas y ese gusto de estar en familia que tanto estamos echando de menos últimamente. Esos momentos de selfies de risas sin parar, de fotos a lo "Tommy Hilfiger" o como modelos de revista en las playas, de esas fiestas de pijamas por la noche sin parar de "cascar" sobre todo un poco y de esas comidas tranquilamente en el jardín de casa con nuestras parrillas improvisadas tanto de día como de noche con cuatro puntos de luz. Son estas cosas las que reconfortan la mente y el espíritu, y las que te ligan aun más a las personas que las viven contigo. Sois grandes jodidos, muy grandes. No veo la santa hora de ir por tierras escocesas para desvariar tanto como lo hemos echo aquí en Italia. Me quito el sombrero ante vosotros y tengo ganas de volver a echarnos esas risas con una copa de amaretto y con el pijama puesto. Simplemente gracias. PO PO PO xD
Podría seguir describiendo con todo detalle los recuerdos, vivencias, risas, historias contadas, monumentos vistos, etc... como si de una foto se tratase, pero prefiero dejarlo así para no cansaros. Esta es la primera parte de estos dos meses. Como veis marzo ha sido un mes completamente ajetreado y pleno de recuerdos y sentimientos. Pensamientos y vivencias que no caerán en el olvido ya que cosas de este estilo solo pasan una vez en la vida, pero se marcan a fuego en la memoria y en nuestro propio ADN. Seguro que tenéis algo parecido y me entenderéis lo que quiero decir. No obstante el mes de abril tampoco se ha quedado atrás. Un torrente de imágenes, sentimientos, debates, experiencias y recuerdos han pasado por nuestras vidas en Sicilia, viéndolas en estos momentos en nuestra mente como si fuese el paso a 24 fotogramas al segundo de una pelicula. Pero no va a ser hoy el día que lo haga. Lo dejo para el siguiente post que espero sea dentro de pocos días, ya que primero necesito ordenar esta avalancha de experiencias vividas y sobretodo poner en orden y plasmarlo de forma correcta acorde a mis sentimientos, ya que hay tantísimo que contar sobre nuestra experiencia siciliana.
Sin más, os recuerdo que en mi Facebook están todas las imágenes de todo esto que os he descrito anteriormente, para que así os hagáis una idea de lo que mis ojos han visto,y de lo que mi ser ha sentido. Seguimos el camino de baldosas amarillas hasta una nueva meta.
Con ellos también visitamos Paola para ver su especial puesta de sol de color anaranjada; Bagnara Calabra, que está considerada una de las 100 mejores playas del mundo y que es digna de ver, preciosa, asemejándose casi a los colores de las playas del Caribe; Cirella con su encanto especial de su teatro derruido y su capilla en la cual emulamos una boda xD; y por supuesto Cosenza, para que viesen como es más o menos la vida de una ciudad en el sur de Italia. Pero de todo esto me quedo con las experiencias, las risas y ese gusto de estar en familia que tanto estamos echando de menos últimamente. Esos momentos de selfies de risas sin parar, de fotos a lo "Tommy Hilfiger" o como modelos de revista en las playas, de esas fiestas de pijamas por la noche sin parar de "cascar" sobre todo un poco y de esas comidas tranquilamente en el jardín de casa con nuestras parrillas improvisadas tanto de día como de noche con cuatro puntos de luz. Son estas cosas las que reconfortan la mente y el espíritu, y las que te ligan aun más a las personas que las viven contigo. Sois grandes jodidos, muy grandes. No veo la santa hora de ir por tierras escocesas para desvariar tanto como lo hemos echo aquí en Italia. Me quito el sombrero ante vosotros y tengo ganas de volver a echarnos esas risas con una copa de amaretto y con el pijama puesto. Simplemente gracias. PO PO PO xD
Podría seguir describiendo con todo detalle los recuerdos, vivencias, risas, historias contadas, monumentos vistos, etc... como si de una foto se tratase, pero prefiero dejarlo así para no cansaros. Esta es la primera parte de estos dos meses. Como veis marzo ha sido un mes completamente ajetreado y pleno de recuerdos y sentimientos. Pensamientos y vivencias que no caerán en el olvido ya que cosas de este estilo solo pasan una vez en la vida, pero se marcan a fuego en la memoria y en nuestro propio ADN. Seguro que tenéis algo parecido y me entenderéis lo que quiero decir. No obstante el mes de abril tampoco se ha quedado atrás. Un torrente de imágenes, sentimientos, debates, experiencias y recuerdos han pasado por nuestras vidas en Sicilia, viéndolas en estos momentos en nuestra mente como si fuese el paso a 24 fotogramas al segundo de una pelicula. Pero no va a ser hoy el día que lo haga. Lo dejo para el siguiente post que espero sea dentro de pocos días, ya que primero necesito ordenar esta avalancha de experiencias vividas y sobretodo poner en orden y plasmarlo de forma correcta acorde a mis sentimientos, ya que hay tantísimo que contar sobre nuestra experiencia siciliana.
Sin más, os recuerdo que en mi Facebook están todas las imágenes de todo esto que os he descrito anteriormente, para que así os hagáis una idea de lo que mis ojos han visto,y de lo que mi ser ha sentido. Seguimos el camino de baldosas amarillas hasta una nueva meta.