lunes, 13 de enero de 2014

La vuelta y las experiencias de viaje

Ya estamos  de vuelta en tierras italianas y la verdad es que la estancia en nuestras respectivas casas se nos ha antojado supercorta.

Creo que desde hace mucho tiempo no había vivido unas navidades tan especiales. Un poco raras, si, simplemente por la situación de sentirte mitad en casa, mitad extraño en tu propio hogar. Pero creo que es normal, después de todo es la primera vez que estamos tanto tiempo alejados de nuestros hogares y es la primera vez que vivimos independientes del abrigo de papa y mama.

También es cierto que con la sorpresa que hicimos había mucha ilusión de por medio. Como creo que ya dije ver la cara de los tuyos llegando de sorpresa es una experiencia que hay que vivir si o si. Poder hacer el anuncio del Almendro en tus propias carnes es algo que debería de ser obligatorio para todo el mundo que vive lejos de casa.

Han sido unas vacaciones españolas disfrutadas al máximo, cerca de los nuestros y viviendo cada minuto de nuevo el ajetreo de nuestra ciudad. Por 'desgracia' toca volver a la rutina. Y da lo mismo que sea en tu ciudad natal o a tres mil kilómetros de ella. El mal de nuestra raza siempre vuelve y hay que afrontarlo con ganas e ilusión, que gracias a todos vosotros está por las nubes.

Ahora toca volver a caminar de nuevo, seguir lo que habíamos empezado el año pasado y mirar nuevas rutas de vuelo para llegar a la meta final en septiembre. Sé que se hará un poquito más duro estos meses por eso de estar alejado de los nuestros físicamente, pero no me cansaré de decir que gracias a las nuevas tecnologías no tenemos que llamar al señor cartero para que lleve en diligencia nuestras cartas. Así que ya sabéis la coletilla, click y llamar.

También me gustaría escribir sobre los viajes, ese calvario que hay que hacer como pasajero si se desea ver un poco de mundo, hasta que no inventen algo similar a los teletransportes que se ven en las pelis de ficción.

Precisamente el otro día lo comentaba con mi madre dando un paseo en el tranvía de Zaragoza, y es que es un auténtico palo todos los pasos que tienes que llevar a cabo, sobretodo si hablamos del avión, el medio más fiable de todos, pero que toca a base de bien la moral del que decide cogerlo para llegar a su destino.

Primero la maleta. Pensar y recopilar todo lo que tienes que llevarte, más meterlo en la maleta y que además sea el peso que te han impuesto es una auténtica pesadilla. Prácticamente nos obligan a ser maestros en el Tetris, ser expertos en aduanas y a su vez perfecta mulas de carga que desembolsan dinero casi por respirar. Es cierto que hay compañías y compañías, y quizás mi queja vaya más dirigida a cierta compañía amarilla de Irlanda que a otras. Vale que gracias a la misma permita que miles de millones de pasajeros al año puedan volar económicamente y más rápido que el tren (para mi el mejor transporte de todos) alrededor del globo. Pero sus imposiciones casi de ganado en algunos casos son nefastas. No sé si será por impositivo legal o porque su dueño directamente quiere sacar cuartos allá donde pises, pero deberían seguir mirando el mejorar ciertas cosas como el peso exacto de la maleta, los kilos, la propaganda en vuelo y etc etc... Cierto es que con este nuevo año han mejorado mucho algunas de estas cosas, pero sigue habiendo ese resquemor hacia la compañía , un amor/odio entre el usuario y ella, que se tienen que soportar por beneficio mutuo aunque no les haga ni puñetera gracia. Aun con todo y como ya he dicho demos gracias de que existan las low cost, porque en vez de sablarnos 300 euros podemos hacerlo por una décima parte de ese mismo precio.

Luego está la normativa de vuelo... El otro show que empeoró desde el fatídico 11S y que como lo anterior tiene su lógica y no. Veo razonable que por motivos de seguridad tengas que pasar arcos de seguridad, te medio despeloten y hasta te abran la maleta para ver si llevas un artefacto que puede afectar a la vida de muchas personas. Pero luego está el tema de los líquidos, la comida y otras cosas similares que parece que seas el terrorista que no han conseguido pillar en el control con 200 kilos de C4. No veo lógico que lleves una botella de agua cerrada y recién comprada en el aeropuerto y te la hagan tirar a la basura, simplemente por el echo de que después tienes unas cuantas tiendas que te venden lo mismo a precio de oro. Lo mismo pasa con la comida.

A su vez esta el tema de dispositivos electrónicos, móviles y etc... Vamos a ver, te tiran una botella de simple agua por motivos de seguridad y puedes pasar un portatil, un móvil y un tablet con baterías incluidas cada uno de ellos, cuando hemos visto todos noticias de que pueden llegar a explotar en ciertas circunstancias o incluso hace poco salio el tema de que unos expertos en informática pudieron entrar al sistema del avión de forma sencilla y rápida desde cabina cuando les permitieron usar su ordenador (tal y como esta y haciendo yo en estos momentos escribiendo esta entrada desde mi tablet). Son cosas que por favor, si alguno sabe las respuesta de porque es así me la diga, porque mi ignorancia no le cabe en la cabeza que sea por motivos de seguridad...

También está el tema de embarque, acomodación en el avión, bajada del mismo y de vuelta a coger las maletas facturadas. Casi se pierde más tiempo en estos casos que en el propio vuelo. Y no digamos ya si vienen problemas técnicos, que eso es un despiporre total... Si alguna vez has querido sentirte como un auténtica oveja o una res cuando va al matadero, este es tu sitio, te lo recomiendo.

No obstante no todo el malo en los vuelos y viajes. Partiendo de la base que vas a un sitio que quieres ver y que vas a disfrutar (a no ser que sea por motivos laborales), también tienes millones de anécdotas que ver y vivir. Hablar en otros idiomas, charlar con los asistentes de vuelo y con los propios pasajeros, hacer de tertuliana de prensa rosa en la espera del aeropuerto, ver las cosas que hacen los otros pasajeros, cosas que te pasan a ti graciosas (siempre y cuando olvides el estrés que ya he comentado antes), esa sensación agridulce del despegue y el aterrizaje, llegar a los hoteles y disfrutar de ellos (con los souvenirs que los españoles pillamos siempre de ellos jajaja), sobrevolar las nubes o ver el paisaje que sobrevuelas/recorres, son cosas que a pesar de todo mola vivirlas... Como todo en esta vida, tienes una de cal y otra de arena, y los viajes no son una excepción.

Estos próximos meses poco mundo veremos, el deber llama, pero para marzo hay planes de visitar o bien más tierra italiana, o bien algún destino directo desde nuestro aeropuerto dentro de Europa. No obstante el recuerdo de los viajes siempre permanece en la mente y en el corazón, vital en estos días en el que la rutina toma protagonismo.

Cómo siempre, seguimos el camino de baldosas. Quizás estos meses Sean más rutinarios que el resto, pero alguna cosa escribiremos por aquí. Eso seguro.